Si ese día, ese mismo día en que te das cuenta de que saltar por la ventana es más que una opción, es la mejor opción.

Has perdido tus papeles, destrozado tus esquemas. Has intentado vivir la margen de la norma, a la esquina de la hipocresía. Has descubierto que tu vida es una mierda y solo quieres gritar. Sabes cual es la mejor solución y en tu cabeza solo piensas:
¿Por qué no saltar?
Quizá porque no tienes ni la fuerza ni la voluntad que se necesita para echarle huevos y saltar.
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